Sé que tú quieres
que a tí yo vaya,
y que algún día
ya no me marche.
Y cada vez que
a tí me acerco,
me cuesta más
más el alejarme.
Entre algodones
tu me acomodas,
y si suspiro
siempre me abrazas,
por esas veces
en que me añoras.
El no tenernos
a todas horas...
intensifica ese
rato a solas,
nuestras miradas
quedan clavadas,
y nuestras manos
entrelazadas.
¡Yo quiero ir y
no marcharme!
¡Que me sujetes
al alejarme!.
Yo quiero ir
para nunca irme.
Quedarme allí
donde tu
te encuentres.
Yo solo quiero
tenerte cerca,
y que tú, amor mío,
también me tengas.