jueves, 6 de junio de 2019
A veces me daban ganas de abrazarla fuerte hasta que la chascaran los huesos.
Otras en cambio,la hubiera dado una bofetada cariñosa ,la hubiera cogido de los hombros y la hubiera gritado ¡ESPABILA!.
Pero nunca hice nada de eso...y lo peor es que no hay nada que hacer ya.
Cuando te pones las gafas de no querer ver nada,es inútil todo lo que te digan,porque también llevas tapones para no escuchar. Pero ella igualmente se está haciendo pedacitos aunque ahora crea que no,y esos pedazos no hay pegamento mágico que los vuelva a pegar,solo el tiempo es capaz de hacerlo,pero lamentablemente no es cosa de horas ni meses,alma que en un segundo se rompe,tarda años en repararse con su correspondiente cicatriz.
¿Compensa?
No, nunca, jamás cuando el daño es gratuito e innecesario.
Ya se apagaron muchas de sus luces,ya no brilla para ella misma...¿que pasará cuando se apague la última?
¡Rompe los hilos invisibles que te atan a lo desconocido y vuelve a brillar para tí!
Para nadie más.
Quien quiera ver tu luz,debe merecerla ¡hay mucho camino por recorrer! empieza ya.
Que te importe quién te aporte,quién te dé más luz y no oscuridad.
¡Chica valiente!
quítate las gafas y los tapones,ese es el camino.
G.S.L 2019
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