A veces hay que atreverse
a dar pasos de gigante,
dejar los miedos guardados
y seguir hacia adelante.
Es preciso desatar nudos,
de esos que van apretando
el alma...
El habla...
Y te terminan ahogando.
Se mitigan las punzadas,
lo incomprensible...
se entiende.
Solo con el frente a frente,
a veces se nos comprende.
Los nubarrones borré.
¡Las lágrimas seran de alegría!
Estoy rodeada de luz.
Y ahora sé...
Que un amigo encontré.
Para mí primo :)
Fotografía cedida por Annabel Mérida.
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