caídas
en la cara,
en el suelo.
Por torpezas
de la vida
qué no encuentran
consuelo.
Puertas que jamás
se abrieron.
Haciendo de la
memoria,
un retroceso
perpetuo.
Dolor en el alma
marcado a fuego.
Tras el silencio,
la calma,
de quién sabe
qué nunca gana.
Fotografía cedida por;
Buenas noches... real como la vida misma, aunque es un poco triste, me identifico bastante. Tanto que lo podría haber escrito yo. Me gusta como lo expresas, un saludo, Gema.
ResponderEliminarMuchas gracias 🙂
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