viernes, 20 de julio de 2018

No bastaron
las caricias,
de un corazón 
palpitante,
que moría
por su vida.

Ni los millones
de besos,de sus
labios,a su
alma,
que se dieron 
a escondidas.

Las torpezas,
la ignorancia...
De causar
 la muerte en vida.
De aquella que
le soñaba,
aún, sin estar
dormida.






No hay comentarios:

Publicar un comentario