viernes, 16 de noviembre de 2018

Hay heridas 
que jamás
cicatrizan,
y daños 
irreparables...
Distintos roces
en el mismo sitio.
Variadas causas
para un único
suplicio.

Quién hiere,
no es 
quien quiere...
es aquel,
que con 
o sin actitud
puede.

Y no es el cuerpo
el que duele...
es el alma,
 ya cansada
la que con
 tanto dolor
no puede.

Fotografía cedida por:
Annabelle Mérida





No hay comentarios:

Publicar un comentario