se desvaneció como arena
entre las manos.
Pués jamás lo cumpliste
y ya todo fué en vano.
Llámame loca...
Pero yo no imaginé
esas palabras,
que como flores
salian de tu boca.
Y me quieres conservar...
Yo vacío
mi tiempo y espacio
por si me quieres llamar.
Y espero...
espero...
espero...
hasta
que me llego a cansar.
Y tu tiempo
es tan limitado,
que te lo tienes que administrar.
Pero ¡que gran paradoja!
para mi...
nunca te llega a alcanzar.
Pués...
¿sabes,cielo mío?
Igual me debiste cuidar.
Tanto era
lo que yo te daba
sin pedir a cambio nada,
que no tuviste dudas
de tenerme ya segura.
Y por más
que ahora me implores,
no consiento
que me vengas
con lamentos.
Debiste pensarlo antes,
de hacerme
pasar tormento
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