Usted no sabe
ni se imagina,
el revuelo que
provoca
su sonrisa.
Forjada a fuego
por esa herida
sin cicatrices
que sin
embargo,
pausó
la vida.
Usted no sabe
ni se imagina,
que en esos
ojos, puedo
sentirme,
beber
su vida.
Imaginando
o igual soñando,
que tuve
siempre
su compañía.
Usted no sabe
ni se imagina,
que sus
palabras,
desprenden
vida.
Tiempos pasados
dejaron ruinas,
anticipándose
una agonía
de la merma
de su valía.
Usted no sabe
ni se imagina,
que si su piel
roza la mía,
me siento
en deuda
ya mientras
viva.
Porque no sabe
ni se imagina,
que yo...
le he soñado
y esperado,
toda mi vida.
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