Desde el primer
instante
te encuentras
en un bucle
de velocidad
constante
que se para
tan solo,al
asomar la vista
lo más alto
que te permites.
Gira y gira todo.
Los tiempos
la cabeza,
los silencios,
y ¡como no!
la vida.
Viento que
todo arrastra
y poco se lleva...
te sube
hasta el cielo,
y en el suelo,
cuando quiere,
te estrella.
Aires
contaminantes
el que respiran
los amantes,
que entre silencios
se ahogan,
pues ya
nunca se
interrogan
ni por su
presencia
suspiran.
El viento
se lleva
tu alma,
no hay forma
de sujetarla,
si estas
en disposición
de huir.
Después vendrán
los lamentos...
por perder algo
que por el final
de los tiempos,
daría la vida
por ti.
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