y te quemas,
te alejas
y te abrasas,
porque cielo mío...
te envio mi calor
por cada sitio
que pasas.
Llevo el fuego
entre mis dedos,
y en mis ojos al
mirarte,
porque tocarte...
no siempre puedo.
Y en el frío de
la noche
al girarte
y no encontrarme,
te faltará
tu soporte.
Y lo subo
bajo y suelto,
o lo cojo
y me lo quedo.
Pero el fuego
vive en mí,
y te caliento
si quiero.
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