Eran sus labios carnosos
lo primero en saborear,
apenas había llegado
al lugar del encuentro amoroso.
Suaves besos en su cuello
iba dejando,
hasta llegar a su hombro
que ya sentía espasmos.
Se estremecía...
Acariciar sus suaves cabellos,
era como dibujar olas en
el aire.
La miraba...
Y sus ojos me decían todo,
no tenía que pedir nada.
Tomarla por la cintura...
Era un privilegio.
Surcar el contorno de
sus curvas...
Un trofeo.
Imperfecciones perfectas,
hacen un conjunto perfecto
para quién quiere tu perfección
sin decoración.
- "Quítate todo
me desborda la pasión"...
-No.
- "Me dejaré los zapatos
puestos,y también
el corazón".
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