Desconocías lo que
significaba vivir
y te limitabas
a sobrevivir.
Tu corazón,
ya se deshacía
en migajas
de romperse
una y otra vez,
otra,
y otra más...
Tratabas
de recomponerlo
cada vez,
con más esfuerzo
y menos ganas.
Porque
las ilusiones...
Se perdieron
quizás en
alguna cafetería,
o tras alguna cena
en la que,
te quedaste
sola con tu plato,
junto a una
silla vacía.

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