Dulce beso...
Feroz deseo...
La mano acaricia despacio,
el contorno de tu pecho.
Tiemblas...
Puntas de dedos ardientes
surcando los mil continentes
que nadie más descubrió.
Inagotable pasión,
números que se acumulan
en un arco sin flechas.
Siente el escalofrío...
Tu roce...
El mío...
¿Quien te hará ahora
atravesar el Olimpo?
la diosa ya se ha ido...
Y lo seguirá siendo.
Ha vencido.
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