Le faltó hacer justo aquello...
Que tantas veces le pidió,
encontrar su punto débil,
pero...
Nunca lo buscó.
No la vio desfallecer
y morirse de placer.
Para ella fue una
tortura
esperar ese momento
de querer llegar
a la locura,
calmar la insaciable sed,
y recuperar después
la cordura.
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